jueves, 26 de julio de 2018

¿Las serpientes son tan malas como las pintan?

Una buena parte de las serpientes que podemos encontrarnos alrededor del mundo son venenosas. 

En mente nos vienen nombres de serpientes que realmente nos aterran como las víboras, las cobras, las mambas, los crótalos o serpientes de cascabel, las serpientes coral....

Sin embargo, existen culebras venenosas, como la culebra bastarda (Malpolon nonspelssulanus) o la culebra de cogulla (Macroprodoton cucullatus). 

En América, en África, en Asia, en Oceanía y hasta en Europa podemos encontrar serpientes venenosas. Ningún lugar está a salvo de estos reptiles provistos de veneno, salvo las regiones más frías del planeta, como la Antártida o el círculo polar ártico.

Las serpientes venenosas pueden tener dos tipos de veneno, el neurotóxico y el hemotóxico, cada uno con unas características, que entraña unos riesgos particulares.

Para inocular el veneno, estos animales disponen de dientes, que pueden ser más o menos perfeccionados en función de su grupo.

En defensa de estos animales, cabe decir que no formamos parte de su dieta, en la inmensa mayoría de ocasiones,  y que únicamente nos atacarán cuando sean las serpientes las que se vean amenazadas.

* Información relacionada: Todas las serpientes son peligrosas

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